Aquellos tiempos

La cuarta obligación.

En los tiempos de Maricastaña, ayer mismo, eran indispensables tres preceptos para considerarse plenamente realizado: engendrar un hijo, plantar un árbol y escribir un libro.

Hoy, en los albores de la Era del Zigoto Transgénico, es imprescindible añadir a estas exigencias, una cuarta: Abrir un “blog” personal.

Como las tres antidiluvianas obligaciones, ya las tengo cumplidas, ahora urge ponerse al día antes de que el tiempo inexorable – el que cuida de que nunca se invierta el orden de los factores- me imponga la quinta. La última y definitiva.

Aunque quizás con sintaxis desvencijada y prosa torpe, abordaré con humildes líneas un camino que iremos descubriendo entre brumas, haciendo “camino al andar”. Pidiendo la colaboración de quien me lea, con los comentarios y correcciones que sean precisos para proseguir la andadura.

Un saludo desde mi valle.

Areños.

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