Archive for the Con rima Category

Carta sin fecha (poemas prohibidos)

Posted in Con rima on 24 julio, 2007 by Areños

Carta sin fecha.

Amigo:

Se que existes, aunque ignoro tu nombre,

no lo he sabido nunca, ni lo quiero saber.

Pero te llamo amigo para hablar de hombre a hombre,

que es el único modo de hablar de una mujer.

Esa mujer es tuya, pero también es mía,

y es en pecado, es cierto, si es pecado el amor.

Pues el rosal marchito que ya no florecía

no se siente culpable si le brota una flor.

Ahora es de noche, y llueve, yo te llamo mi amigo.

Yo que corté la rosa que era tuya, quizás.

Y ella, en tu propia almohada, tal vez sueñe conmigo;

y tú, que no lo sabes, no la despertarás.

No importa lo que sueñe, déjala así dormida,

yo seré como un sueño sin mañana ni ayer.

Y ella irá de tu brazo para toda la vida,

y abrirá las ventanas en el atardecer.

Quédate tú con ella. Yo seguiré el camino.

Ya es tarde, tengo prisa, y aún mucho que andar,

y nunca rompo el baso donde bebí un buen vino,

ni siembro nada, nunca, cuando voy hacia el mar

Y pasarán los años favorables o adversos,

y se abrirán las rosas que crecen porque sí.

Y yo no sabré nunca si has leído estos versos

ni tú sabrás, tampoco, que los hice para ti.

(Desconozco el autor)

Conquistador y tarambana.

Posted in Con rima on 27 junio, 2007 by Areños

DON JUAN TENORIO

Yo soy Don Juan Tenorio, caballero,
garante de las risas y el jolgorio,
burlador de maridos, pendenciero.

De fiestas convidado obligatorio,
amante del yantar y del buen vino;
señor de lo superfluo y accesorio.

Galán de damas, rey del desatino,
ofensor de plebeyos y señores,
mas ninguno detuvo mi camino.

A muchos despojé de honra y honores,
porque no ha habido quién me aventaje
en el juego, en disputas o en amores.

Que los agraviados reúnan coraje,
pues mi leal y valerosa espada
basta para aclarar el peor ultraje.

Cualquier mujer de mí queda prendada,
educado y galante soy con ellas
y a todas enamora mi mirada.

Las damas son relucientes estrellas;
su luz invade la razón del hombre
haciéndole adorar a las más bellas.

Muchas me interesaron, no te asombre
que a todas sueñe como la primera
y recuerde de cada cual su nombre.

Algunas dellas retener quisiera
absorbiendo su aroma en estos versos
para que la dulzura floreciera.

Soy Don Juan, creador de mitos diversos.
Soy Don Juan ¡a todas las amaría!
Soy Don Juan, ¡conquistador de universos!


 


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Espronceda desesperado

Posted in Con rima on 19 marzo, 2007 by Areños

Me gusta ver el cielo
con negros nubarrones
y oír los aquilones
horrísonos bramar,
me gusta ver la noche
sin luna y sin estrellas,
y sólo las centellas la tierra iluminar.

Me agrada un cementerio
de muertos bien relleno,
manando sangre y cieno
que impida el respirar,
y allí un sepulturero
de tétrica mirada
con mano despiadada
los cráneos machacar.

Me alegra ver la bomba
caer mansa del cielo,
e inmóvil en el suelo,
sin mecha al parecer,
y luego embravecida
que estalla y que se agita
y rayos mil vomita
y muertos por doquier.

Que el trueno me despierte
con su ronco estampido,
y al mundo adormecido
le haga estremecer,
que rayos cada instante
caigan sobre él sin cuento,
que se hunda el firmamento
me agrada mucho ver.

La llama de un incendio
que corra devorando
y muertos apilando
quisiera yo encender;
tostarse allí un anciano,
volverse todo tea,
y oír como chirrea
¡qué gusto!, ¡qué placer!

Me gusta una campiña
de nieve tapizada,
de flores despojada,
sin fruto, sin verdor,
ni pájaros que canten,
ni sol haya que alumbre
y sólo se vislumbre
la muerte en derredor.

Allá, en sombrío monte,
solar desmantelado,
me place en sumo grado
la luna al reflejar,
moverse las veletas
con áspero chirrido
igual al alarido
que anuncia el expirar.

Me gusta que al Averno
lleven a los mortales
y allí todos los males
les hagan padecer;
les abran las entrañas,
les rasguen los tendones,
rompan los corazones
sin de ayes caso hacer.

Insólita avenida
que inunda fértil vega,
de cumbre en cumbre llega,
y arrasa por doquier;
se lleva los ganados
y las vides sin pausa,
y estragos miles causa,
¡qué gusto!, ¡qué placer!

Las voces y las risas,
el juego, las botellas,
en torno de las bellas
alegres apurar;
y en sus lascivas bocas,
con voluptuoso halago,
un beso a cada trago
alegres estampar.

Romper después las copas,
los platos, las barajas,
y abiertas las navajas,
buscando el corazón;
oír luego los brindis
mezclados con quejidos
que lanzan los heridos
en llanto y confusión.

Me alegra oír al uno
pedir a voces vino,
mientras que su vecino
se cae en un rincón;
y que otros ya borrachos,
en trino desusado,
cantan al dios vendado
impúdica canción.

Me agradan las queridas
tendidas en los lechos,
sin chales en los pechos
y flojo el cinturón,
mostrando sus encantos,
sin orden el cabello,
al aire el muslo bello…
¡Qué gozo!, ¡qué ilusión.

****************

A mi me gusta este Espronceda, pero me aco…..hona.

Sor Juana Inés de la Cruz

Posted in Con rima on 10 diciembre, 2006 by Areños

REDONDILLAS

Hombres necios que acusáis
a la mujer, sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis;
si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia
y luego, con gravedad,
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco,
al niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.

Queréis, con presunción necia,
hallar a la que buscáis
para prentendida, Thais,
y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.

Opinión, ninguna gana,
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata,
y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis
que, con desigual nivel,
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.

¿Pues como ha de estar templada
la que vuestro amor pretende?,
¿si la que es ingrata ofende,
y la que es fácil enfada?

Mas, entre el enfado y la pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejaos en hora buena.

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada,
o el que ruega de caído?

¿O cuál es de más culpar,
aunque cualquiera mal haga;
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?

¿Pues, para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.

ESTE AMOROSO TORMENTO


Este amoroso tormento
que en mi corazón se ve,
se que lo siento y no se
la causa porque lo siento

Siento una grave agonía
por lograr un devaneo,
que empieza como deseo
y para en melancolía.

y cuando con mas terneza
mi infeliz estado lloro
se que estoy triste e ignoro
la causa de mi tristeza. “

Siento un anhelo tirano
por la ocasión a que aspiro,
y cuando cerca la miro
yo misma aparto la mano.
Porque si acaso se ofrece,
después de tanto desvelo
la desazona el recelo
o el susto la desvanece.

Y si alguna vez sin susto
consigo tal posesión
(cualquiera) leve ocasión
me malogra todo el gusto.

Siento mal del mismo bien
con receloso temor
y me obliga el mismo amor
tal vez a mostrar desdén.



Ohhhh Machado…¡¡¡ (Antonio)

Posted in Con rima on 6 diciembre, 2006 by Areños

Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.

Se les vio caminar…

Posted in Con rima on 6 diciembre, 2006 by Areños

El crimen fue en Granada

A Federico García Lorca.


 

I

EL CRIMEN

Se le vio, caminando entre fusiles
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas, de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle a la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—.
… Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, ¡en su Granada!…

 

II

EL POETA Y LA MUERTE

Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
—Ya el sol en torre y torre; los martillos
en yunque, yunque y yunque de las fraguas—.
Hablaba Federico,
requebrando a la Muerte. Ella escuchaba.
«Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el eco de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban…
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»

 

 

III

Se les vio caminar…
Labrad, amigos,
de piedra y sueño, en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!

 

Por  Antonio Machado el  19 de septiembre de  1936.


 

 

 


El imposible regreso al pasado.

Posted in Con rima on 13 noviembre, 2006 by Areños

Con un felices pascuas

y próspero año nuevo,

llegó a mi tu llamada

atravesando el tiempo,

conmoviéndome el alma,

avivando el recuerdo.

Venía de mi infancia,

de mi querido pueblo,

traía en tus palabras

el calor de aquél fuego

encendido en las llamas

del hogar dulce y tierno.

Anuló la distancia

de mi tierra y mi cielo,

del mar y  de la playa

de la Iglesia y del puerto

del parque y de la plaza

de estudios y de juegos.

Me sentí sobre el  aura

de mis primeros vuelos,

con inocentes alas

nacidas de  los sueños,
palpitando mañanas

en el sol de  mi pecho.

Con la voz alterada

al golpe del momento,

nos unió la añoranza ,

en un regreso interno

en estancias enlazadas

en sortilegio etéreo.

Sobre nuestras palabras

gritaban los silencios

con imágenes claras

de aquellos que se  fueron

dejando la esperanza

del inmortal encuentro.

Por eso tu llamada,

atravesando el cielo,

estremeció mi alma

y me avivó el recuerdo

de las felices Pascuas

en la aldea de mis sueños.


 
 


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